Aborto espontáneo: Prevención

Después de haber hablado a fondo sobre las causas, los tipos de aborto y los tratamientos que se realizan cuando este sucede, es momento de hablar de la prevención de estos abortos naturales. Muchas son las mujeres que se preguntan si estos abortos se pueden prevenir, o cómo hay que hacerlo, ya que la mayoría tienen información de este proceso y todas queremos evitarlos y, más aún cuando hemos sufrido uno. Después de ello, la pregunta más recurrente que todas las mujeres se hacen es, ¿se podría haber prevenido?

Como ya hemos comentado, el aborto natural se produce por causas no intencionadas, por lo que es muy difícil de prevenir, a diferencia de un aborto intencionado. No está en nuestra mano el evitarlo, pero sí podemos intentar disminuir las probabilidades de tenerlo. Esto se consigue siguiendo las recomendaciones que siempre se dan, para llevar un embarazo sano desde el principio de la gestación e incluso desde su planificación.


Durante la planificación es muy importante contar con la opinión de un médico especialista, que nos ayude a cuidarnos de la mejor manera posible. De hecho, ya desde el primer momento en el que pensamos en intentar quedarnos embarazadas, deberíamos acudir a nuestro ginecólogo y explicarle nuestras intenciones y nuestro historial medico. La mayoría de las mujeres no pasan por esta visita a su ginecólogo, siendo igual de importante que cualquier otra que le hagamos. En esta primera visita de planificación, el ginecólogo nos dará, para empezar, un tratamiento en ácido fólico, indispensable para la correcta formación del feto y para evitar enfermedades degenerativas en él. Además, hay factores de riesgo ligados al aborto espontáneo que hay que intentar minimizar. Esto no significa que vayamos a evitarlo, pero sí reduciremos las posibilidades de sufrirlo. Se debe evita a toda costa y lo antes posible al embarazo, las exposiciones de la madre a los peligros ambientales, como los rayos X, el alcohol, las drogas, etc.

Cuando queremos hablar de la prevención del aborto espontáneo, es necesario distinguir dos fases: la prevención previa al embarazo y la prevención una vez que ya se ha conseguido el embarazo y existe una amenaza real de aborto.

Prevención previa al embarazo

Para poder prevenir el aborto desde antes de quedarnos embarazadas es importante saber las causas que lo pueden producir y cómo prevenirlas:

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-          Anomalías congénitas del feto: Más de la mitad de los abortos se deben a causas fetales. La mayoría de las veces, por anomalías congénitas del feto; es decir, fallos cromosómicos producidos en el momento de la fecundación o en la división del blastocito, las cuales provocan que el embarazo se interrumpa en las primeras semanas de gestación. En estos casos, no es posible prevenir que suceda el aborto.

-          Enfermedades de la madre: El aborto natural también puede producirse por enfermedades en la madre, como alteraciones uterinas, enfermedades inmunológicas, sistémicas, infecciosas o agresiones externas. En estos casos, sí se puede intentar prevenir el aborto, tratando las enfermedades antes de buscar el embarazo y vigilar especialmente, el estado de la madre durante la gestación. La obesidad, la hipertensión o la diabetes mal controladas podrían incrementar el riesgo de padecer un aborto espontáneo. Sin embargo, si estas son tratadas por el médico antes del embarazo, reduciremos mucho las posibilidades de sufrir un aborto. La prevención en este tipo de casos, empezará por realizarse un análisis de sangre al principio del embarazo, el cual revelará si la madre ha padecido enfermedades infecciosas que podrían acabar con la vida del feto como la toxoplasmosis o la rubeola, entre otras. A partir de allí se toman las medidas oportunas para evitarlas si no las ha tenido.

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Es importante saber que estadísticamente, las mujeres que reciben una adecuada atención prenatal tienen mejores pronósticos en sus embarazos, para ellas mismas y para sus bebés, que las mujeres que no tienen este control, lo cual lo hace sumamente importante para tener unos resultados óptimos en el embarazo.

Prevención ante una amenaza de aborto

Por otro lado, también se puede tratar de prevenir un aborto el cual ya ha amenazado. Primero de todo, es importante remarcar que aunque exista una amenaza de aborto no significa que el embarazo no seguirá adelante, ya que en la mitad de las amenazas de aborto, estos siguen adelante sin complicaciones. En estos casos, lo que sí debe tener la madre muy claro es que debe seguir al completo las recomendaciones médicas para evitar que esta amenaza se materialice en un aborto.  En estos casos, los médicos nos van aconsejar como medida de precaución, el reposo absoluto y la prohibición de las relaciones sexuales. Sin embargo, no hay pruebas suficientes de alta calidad que apoyen el consejo de reposo en cama para prevenir los abortos espontáneos.

Además, en los casos de abortos debidos a un fallo genético, el reposo no va a impedir que se produzca la interrupción del embarazo. Sin embargo, si el fallo no es en la genética del embrión, sino que está en la implantación, el reposo sí contribuirá a retener al embrión en el útero.


Junto con el reposo absoluto, algunos médicos prescriben progestágenos para prevenir el aborto espontáneo en algunas mujeres. Estos medicamentos son compuestos a base de progesterona, una hormona sexual femenina esencial para la implantación exitosa de un óvulo fertilizado, por lo que debería ayudar a prevenir el aborto cuando este se trate de un aborto por implantación. Sin embargo, su uso como tratamiento preventivo contra el aborto espontáneo es bastante controvertido, ya que no hay pruebas que apoyen el uso rutinario de progestágeno para prevenir el aborto espontáneo en embarazos durante el primer trimestre o en la primera mitad del segundo. Este medicamento, por otro lado, sí podría ser efectivo en el tratamiento de los casos de abortos recurrentes, cuando una mujer tiene abortos recurrentes en sus gestaciones.

Algunas de las precauciones más importantes a tomar en cuenta durante el embarazo para disminuir el riesgo de aborto natural son:

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Evitar el consumo de alcohol, tabaco o drogas. Del mismo modo, deberán consumirse con mucha precaución y sin abusar, sustancias como la cafeína o la teína.

-  Seguir una alimentación adecuada rica en calcio y tomar ácido fólico. El médico nos recetará un complemento en ácido fólico para empezar a tomar antes de estar embarazadas y además, deberemos tomarlo durante todo el primer trimestre, si el médico no nos dice lo contrario. Pero no debemos dejar todo el peso a este complemento y deberemos consumir alimentos ricos en ácido fólico, como son las frutas y las verduras.

-  Realizar ejercicio moderado. El ejercicio moderado deberá prescribirlo el médico, ya que como ya hemos visito, puede ser que nos obliguen a un reposo completo. Sin embargo, si de momento nuestro embarazo va bien, un ejercicio suave, como puede ser caminar o un poco de natación, nos ayudará a estar más sanas y a sentirnos mejor.

-  Evitar consumir productos cárnicos y embutidos no elaborados: deben estar cocidos a más de 65 grados o haber estado previamente congelados a 10ºC bajo cero durante 3 días o más y descongelados lentamente. (El jamón está curado, no cocinado). Por ello, si no estamos seguros de la curación de los productos, lo mejor que podemos hacer es preguntar en nuestra tienda habitual o bien dejar de consumirlo durante nuestro embarazo.

-   Lavar bien frutas y verduras antes de consumirlas, ya que estas pueden contener gérmenes en la piel que no nos ayudarán en el embarazo. Todo debe estar bien lavado y, si puede ser, pelado.

-   Si tenemos gatos, debemos ser muy cuidadosos con el contacto con ellos. Debemos evitar el contacto con las heces, ya que nos podrían pasar parásitos como la toxoplasmosis. Los gatos sólo pueden contraer el parásito de la toxoplasmosis si han estado en contacto con tierra o han comido carne infectada, pero antes de exponernos a peligros, es mejor evitar cualquier contacto con ellos.

-  Evitar la charcutería y los quesos no curados.

No tomar ningún medicamento que no sea prescrito por el médico. Si debemos tomar medicamentos, debemos comunicar a nuestro médico que estamos embarazadas y, si los tomamos de forma habitual, nuestro ginecólogo debe saberlo antes de que nos quedemos embarazadas, por si pueden suponer un peligro para el bebé y hubiera que cambiarlos.

-  Evita la exposición a toxinas ambientales como pesticidas, sustancias tóxicas, etc.

-  Evitar la exposición a los Rayos X

-  Mantener un peso saludable, lo cual no simplemente beneficiará a nuestro embarazo sino que también nos ayudará a sentirnos mejor con nosotras mismas. El ginecólogo nos dirá el peso máximo al que podemos llegar al final del embarazo o bien por meses, para que nunca lo sobrepasemos. Si llegamos a pesar demasiado, el médico puede darnos una dieta a seguir.

-  Acudir a todos los controles prenatales y exponer al médico cualquier duda o inquietud. Estos controles son sumamente importantes ya que debemos decirle a nuestro médico cualquier cosa que sintamos que va mal. Cualquier pequeña cosa puede ser relevante para nosotras y para el bebé, así que siempre es mejor comentar cualquier cosa que sintamos, aunque sea para que nos digan que es normal o que no pasa nada.

-   Acudir inmediatamente al hospital si hay fiebre alta, pérdidas de sangre y/o espasmos abdominales, ya que esto significaría que el proceso de aborto puede estar empezando. No significa que en el hospital puedan hacer mucho por nosotras en este caso, pero siempre es mejor evaluarlo, ya que puede deberse a otros problemas y no ser un aborto.

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Lo más importante de todo es recordar que debemos comentar con nuestro médico cualquier enfermedad que hayamos pasado o que tengamos, así como los medicamentos que estamos tomando. En definitiva, tendremos que explicarle a nuestro ginecólogo toda nuestra historia clínica para que nos pueda ayudar a preparar un embarazo con el mínimo riesgo posible de aborto espontáneo.

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