Aborto Espontáneo: Tratamiento

Como ya hemos visto anteriormente, los abortos espontáneos se dan en un 50% de los embarazos. Aunque está cifra parezca desorbitada, debemos pensar que muchos de ellos se dan cuando la mujer ni siquiera sabe que está embarazada. Por ello, muchas mujeres sufren abortos espontáneos sin saberlo, expulsándolos como si fuera una menstruación corriente. Las situaciones más problemáticas para las mujeres, sobretodo a nivel psicológico, vienen cuando la mujer sabe que está embarazada, desde la cuarta o quinta semana, momento en el que se producen un 18% de estos abortos. La mayoría de ellos tienen lugar desde la fecundación hasta la semana 20 de gestación, siendo posible también más tarde, pero ya no son tan comunes. Los médicos suelen aconsejar reposo durante los tres primeros meses de embarazo que es cuando hay más posibilidades de ellos.

Las causas del aborto, como ya hemos visto anteriormente, pueden ser muchas y muy variadas, aunque no hay causas seguras al 100%. Se sabe que ciertas sustancias, como el café, las drogas, el alcohol o el tabaco pueden ayudar a estos abortos espontáneos, pero estos también se producen por enfermedades en la madre, malformaciones en el feto, etc. Es muy difícil poder prevenir un aborto espontáneo, ya que no se sabe a ciencia cierta qué es lo que los provoca.

Una vez se ha dado el aborto espontáneo, los médicos aconsejarán los mejores tratamientos para la madre, para que todo vuelva a ser cómo era antes y esta pueda pensar en un futuro embarazo. Los abortos espontáneos no son difíciles de tratar, ya que muchas veces bastará con una simple limpieza de la mujer. Incluso, en algunos casos, si el aborto es muy pronto en las semanas de gestación, la propia madre expulsará en forma de sangrado el saco y el feto, como si fuera una menstruación y se quedará completamente repuesta para que el organismo siga con sus ciclos para el próximo.  En estos casos, no se requiere ningún tipo de tratamiento especial y bastará con un poco de descanso si la madre lo necesita. El ginecólogo le aconsejará que espere de uno o dos meses para intentar quedarse embarazada de nuevo, para dar tiempo al ciclo menstrual a recuperarse y a volver a ser periódico; sin embargo, esto no significa que quedarse embarazada después de un aborto, pueda perjudicar a la madre en absoluto.

Es muy importante, que en cualquier caso de aborto espontáneo, el tejido que sale por la vagina debe ser examinado para determinar si era placenta normal o una mola hidatiforme. Igualmente, es importante determinar si aún queda algún tejido fetal dentro del útero. Sin embargo, si el tejido del embarazo no sale del cuerpo en forma natural, se puede hacer una vigilancia cuidadosa de la mujer durante unas dos semanas y si sigue  sin salir, es muy posible que la mujer necesite cirugía (dilatación y legrado) o medicamentos (como misoprostol) para eliminar los contenidos restantes del útero. Con la cirugía, el ginecólogo extraerá los restos del embarazo que hayan quedado dentro del cuerpo de la mujer, mediante un raspado. Los medicamentos, por otro lado, provocan contracciones para ayudar a expulsar estos restos de embarazo. En el caso de la cirugía, la mujer sí necesitará una serie de cuidados durante unos días, los cuales pasan básicamente por no hacer esfuerzos, descansar, etc. El médico ofrecerá todos los tratamientos y las recomendaciones que se necesitan para una pronta recuperación.

Después del tratamiento, la mujer generalmente reanuda su ciclo menstrual normal al cabo de 4 a 6 semanas, pero cualquier sangrado vaginal posterior debe ser vigilado cuidadosamente. A menudo, es posible quedar embarazada inmediatamente después, aunque se recomienda que las mujeres esperen un ciclo menstrual normal antes de tratar de quedar en embarazo de nuevo.

Algunos casos de aborto espontáneo pueden resultar en complicaciones, las cuales deben ser atendidas de inmediato por un especialista. El aborto séptico es el que ocurre cuando cualquier tejido de la placenta o el feto permanecen en el útero de la madre después del aborto espontáneo, lo cual genera una tipo de infección que debe ser tratada de inmediato. Los síntomas de una infección de aborto séptico son fiebre, sangrado vaginal que no para, cólicos y un flujo vaginal fétido. Estas infecciones pueden ser muy serias y requerir atención médica inmediatamente.


Las complicaciones físicas de un aborto espontáneo son poco frecuentes, pero las complicaciones psicológicas pueden tener más magnitud. Muchas madres y sus compañeros se sienten muy tristes y muchas veces como culpables de la situación y, pese al consejo que se de como “puedes intentarlo de nuevo” o “fue para bien”, la situación puede empeorar y hacer difícil la recuperación para las madres y los padres debido a que se ha negado su tristeza. Para que eso no ocurra, si nos encontramos con un caso como este, debemos estar a la altura de los sentimientos de estas personas y, si no podemos, derivarlos a un médico enseguida, ya que a veces, las mejores intenciones pueden provocar más mal. Las mujeres que pierden a un bebé después de las 20 semanas de embarazo reciben atención médica diferente, ya que es también una situación muy diferente. Esto se denomina parto prematuro o muerte fetal y requiere asistencia médica inmediata, ya que las complicaciones se hacen más corrientes, tanto físicamente como psicológicamente.

En cualquier caso, una persona que haya sufrido un aborto en las 20 primeras semanas de gestación, puede necesitar ayuda médica psicológica de la misma manera que una persona que pasa por una muerte fetal. Aunque ambas situaciones sean distintas, los sentimientos de cada mujer serán distintos, por lo que un aborto espontáneo puede ser vivido también como una muerte fetal. En estos casos, lo imprescindible es el apoyo de la familia y un buen tratamiento médico. Además, dentro de este tratamiento médico, el especialista puede prescribir medicación para la depresión y el estrés. Así mismo, este médico podrá recetar medicamentos para poder conciliar el sueño.

Por ello, es muy corriente que la mujer pueda tardar en volver a trabajar y hacer una vida corriente, después de un aborto espontáneo. El hecho de que no se puedan prever hace muy difícil determinar sus causas y poder avisar a la mujer para que se haga a la idea de que el embarazo no va a salir adelante, por lo que cuando el aborto sucede, rompe las esperanzas de la madre de inmediato. Esta madre puede pasar por el período de pérdida o dolor, el cual necesita de la atención médica antes mencionada, así como del apoyo de la familia y tiempo. Tiempo es lo que necesitará una mujer para volver a sentirse bien y con fuerzas necesarias para poder volver a intentar quedarse embarazada y ser madre. Sin embargo, cuando los abortos aparecen dentro de las pocas semanas, la mujer puede no necesitar ningún tipo de atención y, así, volver a quedarse embarazada dentro de los siguientes meses. Será necesario, eso sí, avisar al médico de este primer aborto espontáneo cuando se queden nuevamente embarazada, ya que hay mujeres que tienen una genética por la que abortan repetidamente. Aunque no es muy común, se han dado casos de mujeres que siempre acaban abortando, ya sea antes de las 20 primeras semanas, como después; por ello, y aunque esto no indica que le pueda pasar a cualquier mujer, su ginecólogo deberá estar informado del primer aborto que tuvo y, aún más, si este requirió de intervención quirúrgica para ser solucionado.

Por todo ello, es muy necesario que desde el momento en que una mujer se queda embarazada, esta observe todos los pequeños cambios que sufre su cuerpo. De este modo, podrá prever si hay alguna cosa que vaya mal o nota síntomas que no serían los normales durante esta época del embarazo. Como ya hemos mencionado, cualquier síntoma de los que se han expuesto puede aparecer durante estas semanas sin ser síntoma de un aborto, pero ante la duda siempre será mejor consultar con el especialista. En cualquier caso, hay dos síntomas que deben ser vigilados desde el momento en que aparezcan, ya que no son buena señal para nada: el sangrado vaginal y la fiebre. Si una mujer embarazada sufre alguno de estos dos síntomas debe acudir a su ginecólogo o a urgencias en la mayor brevedad posible y, una vez allí, estudiarán su caso y le darán los tratamientos adecuados.

Nunca se debe dejar de atender a un sangrado vaginal o la fiebre, ya que son síntomas no sólo de aborto, sino también de infección. Además, cualquier dolor abdominal que se note, deberá ser también estudiado y cuidado, para poder descartar un posible inicio de aborto. Si el médico la observa con un principio de aborto, le aconsejará reposo y estar tumbada, para facilitar que el saco no se desprenda y se coja más fuerte al útero. Aunque no siempre salen bien estos embarazos, en algunos casos, con reposo y estando tumbadas, algunas mujeres han conseguido evitar el aborto espontáneo y llevar a cabo el embarazo en su totalidad.

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