Aparato Reproductor Masculino

El aparato reproductor es el encargado de producir las células sexuales, proceso que empezará en la pubertad y el cual conduce a la aparición de los caracteres sexuales secundarios. El aparato reproductor femenino, además, se encargará de que el nuevo ser se desarrolle perfectamente bien en su interior, dándole el calor, el confort y la protección que necesita.

Las diferencias que hay entre el desarrollo de los aparatos masculino y femenino son muy grandes y destaca, sobretodo, la edad. En el caso del aparato reproductor masculino, los órganos genitales empiezan a desarrollarse entre los 10 y los 14 años; el vello púbico aparece entre los 10 años y medio y los 14 años y medio; el crecimiento va desde los 13 años a los 16 y las primeras eyaculaciones pueden aparecer desde antes de los 14 años en adelante. Estas edades no son uniformes para todos los hombres, ya que cada individuo es distinto y crece y se desarrolla a su tiempo, pero sí son las más orientativas.

Anatomía del Aparato Reproductor Masculino

En la anatomía del aparato reproductor masculino se debe distinguir entre los órganos externos y los órganos internos, siendo la mayoría internos a excepción del pene y el escroto, los cuales serían los órganos externos.

El aparato reproductor masculino está formado por:

- Testículos: estos son los principales órganos del sistema reproductor masculino. Los testículos son los encargados de producir las células espermáticas y las hormonas sexuales. Están recubiertos y protegidos por un conjunto de envolturas, las cuáles hacen que estén menos expuestos a cualquier tipo de daño, llamadas escroto o el saco escrotal.

- Pene: este órgano está formado por el cuerpo esponjoso y los cuerpos cavernosos, los cuales tienen sus propias funciones bien diferenciadas. El cuerpo esponjoso es el que más pequeño de los tres que se encuentran en el interior del pene. Este cuerpo se encuentra situado en la parte inferior del miembro. La glande, parte redondeada del pene, es la última parte de este cuerpo y la más ancha. La función de este cuerpo esponjoso es la de evitar que durante las erecciones, la uretra se comprima; los cuerpos cavernosos forman un par de columnas de tejido eréctil en el interior del pene, en su parte superior y se llenan de sangre durante las erecciones.

- El epidídimo está formado por una gran cantidad de conductos seminíferos. En este parte del aparato reproductor masculino se pueden distinguir la parte de la cabeza, el cuerpo y la cola, la cual continúa con el conducto deferente. Esta parte mide unos 5cm de longitud por 12mm de ancho y es una de las partes que se encuentra presente en todos los mamíferos machos.


- Los conductos deferentes son dos conductos rodeados de un músculo liso y que miden cada uno unos 30cm de largo aproximadamente. Estos conectan el epidídimo con los conductos eyaculatorios, haciendo de intermediarios en l recorrido del semen entre ellos. Durante la eyaculación, el músculo liso de los conductos se contrae e impulsa el semen hacia los conductos eyaculatorios y posteriormente a la uretra, desde dónde es expulsado al exterior. De hecho, el método anticonceptivo más usado en los hombres, la vasectomía, está basada en cortas estos conductos deferentes.

- Las vesículas seminales son las encargadas de secretar un líquido alcalino viscoso que neutraliza el ambiente ácido de la uretra. Las vesículas o glándulas seminales son las glándulas productoras del 3% del volumen del líquido seminal y están situadas en la excavación pélvica; están detrás de la vejiga urinaria, delante del recto por encima de la base de la próstata, con la que están unidas por su extremo inferior.

- Los conductos eyaculadores son los que constituyen la parte de la anatomía masculina. Cada hombre tiene dos de estos conductos eyaculadores, los cuales comienzan al final de los vasos deferentes y terminan en la uretra. Durante las eyaculaciones, los conductos eyaculadores son lo que hacen llegar al semen al pene, el cual lo expulsa al exterior del cuerpo.

- La próstata es un órgano glandular del aparato genitourinario del hombre. Este aparato está sólo presente en los hombres y tiene una forma de castaña, la cual está situada enfrente del recto, debajo y a la salida de la vejiga urinaria. La próstata contiene células las cuáles producen parte del líquido seminal que protege y nutre a los espermatozoides durante su largo recorrido.

- La uretra es un conducto por el que pasa la orina desde la vejiga hasta el exterior del cuerpo. La función de la uretra es básicamente la de excretora en ambos sexos, aunque también cumple una función reproductiva en el hombre, ya que permite el paso del semen desde las vesículas seminales que abocan a la próstata hasta el exterior. Es importante recordar está parte ya que la mayoría de las personas no asocian la uretra como parte del sistema reproductor masculino, siendo esta una de las más importantes, ya que permite el paso del esperma para la fecundación.

- Las glándulas bulbouretrales también son conocidas como las glándulas de Cowper. Estas glándulas se encuentran situadas por debajo de la próstata y su función es la de secretar un líquido alcalino, el cual lubrica y neutraliza la acidez de la uretra antes del paso del semen en la eyaculación por su espacio. Este líquido, a veces, puede contener espermatozoides (generalmente arrastrados), motivo por el cual no se aconseja la práctica de retirar el pene de la vagina antes de la eyaculación como un método anticonceptivo efectivo. Muchos han sido los casos de embarazo por el uso de este sistema, que si bien no es de los más frecuentes, sí tiene una cantidad importantes de embarazos.

Con diferencia al sexo femenino, la formación de las células reproductoras masculinas no se produce hasta la pubertad aunque luego dura toda la vida. Los hombres no tienen la pérdida de la capacidad reproductiva como tienen las mujeres, por lo que aunque empiece más tarde es mucho más larga y duradera.

El proceso de formación de estas células reproductoras masculinas se llama Espermatogénesis y se realiza en los testículos, aunque luego necesitará de todos los otros órganos para poder llevar a cabo su función, la reproducción humana. El resultado de este proceso de creación de células sexuales masculinas tiene como resultado la producción de los espermatozoides, los cuales están compuestos por 23 cromosomas, que son sólo la mitad de los que posee la célula que los origina.

El espermatozoide es una célula considerada muy especializada que se reduce al tamaño de la célula, eliminando casi todo el citoplasma y con una larga cola denominada flagelo. Esta cola es la que le ayuda a impulsarse y a nadar entre el semen para poder llegar a fecundar el óvulo femenino. Del mismo modo, esta cola ofrece una gran energía y facilidad de movimiento al espermatozoide.

El espermatozoide se forma en los testículos y sale de ellos para mezclarse con los líquidos que producen las vesículas seminales y la próstata, de dónde se forma el semen. Estos líquidos son muy importantes, imprescindible para que los espermatozoides puedan sobrevivir hasta que llegan al óvulo para ser fecundado. Del semen, los espermatozoides representan el 10%, el resto es el líquido que producen los órganos del aparato reproductor, los cuales son igual de importantes que los mismos espermatozoides, ya que sin ellos, como hemos dicho, estos no podrían vivir y, por tanto, no habría reproducción.

Del mismo modo que sucede con la formación de las células sexuales de la mujer, el proceso de producción de células sexuales masculinas está regulado y controlado por el Sistema Endocrino. En el caso de los hombres, los testículos funcionan como glándulas endocrinas, los cuales producen y regulan toda la actividad sexual en el cuerpo masculino.

Todas y cada una de las partes que se han mencionado anteriormente tiene un papel fundamental en la reproducción humana; sin ellas, ésta no sería posible. Los casos de esterilidad permanente de los hombres se dan por alguna disfunción en alguna de estas partes, haciendo imposible poder llegar a tener una reproducción.

Algunos hombres tienen, además, lo que se llama una producción baja de espermatozoides, lo cual se atribuye también a un mal trabajo de los testículos, los cuales producen espermatozoides pero en poca cantidad. Este hecho por sí mismo no implica que no pueda haber reproducción, pero si disminuye mucho las posibilidades de que esta se produzca. Las causas de esta baja producción de espermatozoides de deben al abuso del consumo de bebidas alcohólicas, abuso de las drogas o el tabaquismo.

Por otro lado, los hombres también pueden sufrir los que se conoce como “espermatozoides vagos”, lo cual hace también que la reproducción sea muy difícil de llevar a cabo. Ambas situaciones son físicas y se debe tener en cuenta que los hombres, al igual que las mujeres, están fuertemente dominados por su sistema nervioso y psicológicamente. Esto conllevará que situaciones de estrés, mucho trabajo, cansancio, etc., afecten a la producción de espermatozoides o de semen. En este caso, pero, no se trata de ningún síndrome de esterilidad, ya que con relax y tiempo, se arregla. Los espermatozoides vagos o la producción baja de ellos, no es temporal y, aunque se pueden probar algunos tratamientos, suele ser irreversible.

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