El parto

Después de nueve meses, más o menos, nuestro bebé decidirá salir y la madre se encontrará en una situación como nunca antes había vivido. Y decimos como nunca antes había vivido, porqué aunque se trate de una madre que ya ha pasado anteriormente por ello, no hay dos embarazos iguales ni dos partos iguales, aunque sí está claro que las madres primerizas serán las que más nerviosas pueden estar ante esta situación.

Lo primero que debe hacer la madre es tranquilizarse y en este artículo, vamos a explicarle qué es lo que se puede encontrar y cómo puede reaccionar; el hecho de conocer todas las fases del parto la ayudará a estar más preparada para cuando llegue el gran día.

Avisos que el parto se acerca

 


Por norma general, antes de empezar con el parto en sí, la mujer embarazada se puede encontrar en dos situaciones:

-          Pérdida del tapón mucoso: El tapón mucoso es un síntoma de que el parto se está acercando. Nos encontraremos que u día iremos al baño y veremos una sustancia de color sangre o incluso podremos encontrar este tapón mucoso en nuestra ropa interior. La mujer no debe alarmarse por ver esta pequeña mancha de sangre, ya que es completamente normal unos días, incluso semanas, antes del parto.

-          Romper aguas: Cuando la mujer rompa aguas, estos es indicativo de que el parto tardará muy poco a comenzar y la mujer debe estar preparada para irse al hospital en cuanto empiecen las contracciones, de las que hablaremos un poco más adelante.

Como norma general, las mujeres pasan por estas dos situaciones antes de que el parto empiece, pero también es muy usual que empiecen las contracciones sin que la mujer haya roto aguas o perdido el tapón mucoso. En cualquier caso, tanto el romper aguas como las contracciones son indicio del parto y se recomienda a la mujer desplazarse hasta el hospital tan pronto como pueda.

-          Contracciones: las contracciones del embarazo o de Braxton Hicks, habrán sido un entrenamiento para nuestro cuerpo, pero las contracciones de parto veremos que son muy distintas.

Cuando se acerca la fecha del parto y la mujer empieza a sentir contracciones, esta deberá monitorizar cada cuando tiene contracciones, hasta que sean una por minuto.

Este espacio de tiempo puede ser muy largo o muy corto, dependiendo de cada mujer, pero cuando las contracciones sean periódicas a cada minuto, pero aún no dolorosas, la mujer debe desplazarse sin ninguna duda al hospital dónde será atendida.

Llegada al hospital

Una vez lleguemos al hospital y hagamos el registro correspondiente, las enfermeras nos llevarán a una pequeña sala en la que deberemos ponernos la bata típica de hospital, mientras llaman a la matrona, quien  nos hará una primera inspección. En el caso de que la mujer no haya roto aguas ni perdido el tapón mucoso, la matrona será quien lo romperá por ella si ve que realmente el parto ha iniciado y el bebé, por cualquier motivo, no ha podido romper la bolsa por si sólo.

A partir de este momento y dependiendo de dónde nos atiendan, el parto puede ser más rápido o más lento. De hecho, hay mujeres que sin ninguna ayuda tienen un parto muy rápido, mientras que otras, los tienen muy largos. En cualquier caso, la primera distinción que deberemos hacer es en función del hospital dónde nos asistan; si hemos pasado el embarazo y ahora el parto en una mutua de salud privada, lo más normal es que nos intuben con suero y oxcitocina.

Esta hormona hará que nuestro útero dilate más rápido y las contracciones vayan más rápido para hacer el parto más corto. En la Seguridad Social, por ahora, no se administra está hormona a las mujeres, por lo que los partos pueden ser el doble de largos.

La oxcitocina es la hormona que ayuda a que se inicie el parto y ayuda a la mujer bloqueando sus recuerdos, para que esta no se acuerde de los dolores o de todo el tramo del parto. Es una hormona que nuestro cuerpo produce naturalmente, pero en la clínica nos la administrarán para que el parto sea más rápido y menos doloroso.

Una vez nos hayan inyectado esta hormona, los enfermeros nos llevarán a nuestra habitación en la que pasaremos una o dos horas, quizá menos, hasta que el útero haya dilatado lo suficiente para tener el bebé. En este periodo de tiempo veremos que las contracciones se intensifican a la vez que son más dolorosas.

Una vez hayamos dilatado lo suficiente, la matrona hará que los enfermeros nos lleven hasta la sala de partos. En el caso de la Seguridad Social, todo este proceso de dilatación debe hacerse al natural, por lo que puede tardar entre 3 o 7 horas, en función de cada mujer.


Una vez hayamos llegado a la sala de partos, el anestesista nos esperará para ponerlos la epidural, la anestesia que se utiliza para los partos. Esta inyección se administra en la espalda y requiere un gran esfuerzo por parte de la madre, en no moverse para que el anestesista la pueda colocar bien.

Decimos un gran esfuerzo, ya que en este momento la mujer tendrá contracciones dolorosas y no las podrá prever; además, es muy difícil que ninguna parte del cuerpo se nueva cuando hay una contracción; sin embargo, debemos pensar que la mujer está preparada para ello, aunque no nos lo parezca al principio y esta naturaleza será la que acabará cogiendo las riendas para asegurar un parto perfecto.

Sea como sea, la anestesia siempre suele salir bien, ya que los anestesistas son personas muy especializadas para ello, por lo que la mujer debería evitar estar nerviosa, ya que no tiene ningún peligro. En la Seguridad Social también nos suministraran esta inyección y desde este momento se puede decir que ambos lugares seguirán el mismo protocolo, por lo que ya no haremos distinción, asumiendo que en cualquier sitio será el mismo.

La epidural y los preparativos

Una vez ya nos hayan suministrado la inyección con la anestesia, veremos que los dolores se calman y tampoco sentiremos las contracciones. La mujer deberá empujar a cada contracción y, por ello, el equipo médico la monitorizará para saber cada cuando tiene las contracciones; en estos momentos, la matrona pedirá a la madre que empuje con todas sus fuerzas.

Y esta acción se repetirá a cada momento en el que haya una contracción. A la vez, la matrona irá informando a la madre de los avances en el parto, como si ya ve al bebé o si lo puede tocar, etc. El padre juega un papel muy importante en este momento, ya que deberá estar apoyando a la madre con todas sus fuerzas, recordarle lo que aprendió en las clases de pre-parto si es necesario y ayudándola en cada uno de los esfuerzos que deba realizar. El padre debe entender que un parto es muy cansado y que la mujer agota prácticamente todas sus energías en él.

Ya sale en bebé

El ginecólogo evaluará, tras algunos de los esfuerzos de la madre, si el bebé podrá salir por su cuenta o bien si necesitará un pequeño corte y ayuda para salir. Si este es el caso, la mujer debe seguir tranquila ya que no es nada agresivo ni para ella ni para el bebé y que el bebé estará bien, sólo se le ayudará un poco para que pueda salir perfectamente.

En el caso de tener que aplicar un corte en la madre, esta no notará nada por lo que debe estar tranquila y atender a las directrices que tanto el doctor como la matrona le darán. Al final, el bebé saldrá con un último empujón de la madre y, antes de nada, darán al bebé para que la madre pueda tenerlo en sus brazos por primera vez después de tanto esfuerzo y mientras le acaban de retirar la placenta y le aplican las curas de rigor.

Una vez hayan acabado con la madre o mientras el ginecólogo acaba de practicar los últimos puntos de sutura, la matrona y el pediatra evaluaran la salud del bebé, le realizarán el primer test, lo limpiaran un poco y se lo entregaran al padre o a la madre para que todos puedan descansar un poco juntos. Debemos entender que el parto es también muy estresante para el bebé, así que seguramente también estará exhausto.

La recuperación

El bebé necesitará estar cerca de la madre y del padre para poder tener un poco de confort aunque será muy diferente del que tenía en el útero de la madre. Esta deberá ponerlo en el pecho tan pronto como vea que el bebé lo reclama o cuando la matrona se lo indique.

La madre seguirá su proceso de recuperación, el cual no suele ser muy largo en los casos de parto corrientes; sin embargo es bastante más largo en los casos de cesárea. La madre estará en condiciones de prestar toda su atención al bebé en unas horas e incluso será capaz de levantarse y cambiar al bebé al día siguiente, por lo que nunca deberá estar separada de él.

A partir de aquí, la madre y el bebé permanecerán hospitalizados durante unos días, siendo normal 3 o 4 días, en función de la recuperación de la madre y de los test que le hagan al bebé. Si ambos están bien y sano, en tres días pueden tener el alta e irse a casa dónde estarán más cómodos.

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