Reproducción Humana

La reproducción humana es el mecanismo biológico por el que la especie humana de reproduce y crea nuevos individuos de su especie. Mediante este mecanismo, la raza humana ha logrado sobrevivir durante millones de años, evitando la desaparición de la especie, como ocurrió con otras especies con las que años atrás los humanos convivían.

Esta clase de reproducción es de tipo sexual, por lo que se da entre individuos de la misma especie y diferentes sexos, entre el hombre y la mujer. En la reproducción humana se transmiten todos los caracteres genéticos que el nuevo embrión tendrá, hecho que hace muy importante la etapa de embarazo. Este tipo de reproducción emplea la fecundación interna y el hecho de que salga bien, produciéndose el embarazo, depende de las hormonas, el sistema nervioso y el sistema reproductivo.

El desarrollo del nuevo individuo es conocido como del tipo vivíparo, lo que indica que las primeras fases de su desarrollo se realizan en el interior de órganos especializados de la madre. La reproducción se lleva a término cuando se unen dos células, una de la madre y otra del padre, las cuales son creadas por las gónadas que hay en cada sistema reproductivo de los progenitores.

Las gónadas masculinas se conocen como los testículos, los cuales son los encargados de producir los espermatozoides y las hormonas sexuales del sexo masculino. Las gónadas femeninas son conocidas como ovarios y son lo encargados de producir los óvulos y las hormonas del sexo femenino.

El proceso de desarrollo de una nueva vida humana empieza cuando dos células sexuales, el espermatozoide y el óvulo, denominadas gametos, se unen. A este proceso de unión de células se le llama fecundación y es el verdadero inicio de la reproducción humana.

Para que esta fecundación pueda ser real, tanto el hombre como la mujer tiene sus propios sistemas de reproducción, el masculino y el femenino, cada uno de ellos formado por sus propios órganos.

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El aparato reproductor masculino está formado por:

- Testículos

- Epidídimo

- Conductos deferentes

- Vesículas seminales

- Próstata

- Pene

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El aparato reproductor femenino está formado por:

- Vulva

- Vagina

- Cérvix

- Útero

- Endometrio

- Trompas de Falopio

- Ovarios[/column]

Estas partes, que conforman los aparatos reproductores masculino y femenino, van desarrollándose en el periodo de crecimiento, llegando a su madurez en la pubertad. A partir de este momento, es cuando se puede decir que un hombre o una mujer están maduros para la reproducción.

El mejor momento para la reproducción puede ser desde que los individuos alcanzan su madurez hasta los 30 o 35 años, especialmente para las mujeres. Sin embargo, el rimo de vida que se lleva en la mayoría de los países de occidente, hace que las parejas se junten más tarde y que empiecen a tener descendencia a una edad ya elevada; esta es una de las primeras causas que comporta problemas en la reproducción humana.

Después de la creación de las células reproductivas, empieza el período de la fecundación, que es cuando el óvulo, llamado en ese momento cigoto, empieza a presentar una serie de divisiones mitóticas, en el llamado desarrollo embrionario, culminando con la formación del embrión, el cual será el futuro bebé; un nuevo individuo en la especie humana, si el periodo de embarazo sale bien.

El embrión, en esta etapa inicial, presenta tres capas germinales, llamadas ectodermo, endodermo y mesodermo y son las que darán lugar, después de meses de evolución a los distintos órganos de su cuerpo. Durante la fecundación, además, son importantes otros factores de carácter emocional, por lo que no siempre que haya un acto sexual habrá fecundación.

A parte de las hormonas, el sistema nervioso y el sistema reproductor, cómo hemos mencionado antes, hay también un factor psicológico que afecta a la reproducción humana, pudiendo hacer que ésta no llegase a perpetuarse nunca entre dos individuos. Para ello, muchas han sido las técnicas que se han inventado y aplicado, con grandes resultados, que más adelante trataremos.

La reproducción humana se basa en que ambos individuos sean maduros fértilmente hablando; es decir, la mujer debe ser fértil para poder aceptar una nueva vida en su interior y, por ello, debe tener su periodo menstrual. El hombre debe ser capaz de poder eyacular y, hasta dónde él pueda saber, tener unos espermas aptos para fecundar el óvulo. Puede ser que el hombre eyacule y cree espermatozoides, aunque estos pueden ser de baja calidad o, como se llaman, vago y no ser capaces de llegar hasta el óvulo de la mujer, perdiéndose en su camino.


La mujer si tiene su período normalmente será fértil, aunque padece más el riesgo de no quedarse embarazada por factores psicológicos. Estos factores, están más presentes en áreas de población desarrolladas, que no en áreas de países subdesarrollados. Por ello, la tasa de infertilidad es más elevada en países con una gran cantidad de pacientes sufriendo de estrés.

Sin embargo, eso no es lo único que puede hacer que a una mujer le cueste quedarse embarazada, ya que hay otras problemáticas, como puede ser un periodo menstrual irregular. De esta manera, la mujer no sabrá nunca a ciencia cierta cuando es su periodo más fértil, haciendo más difícil la reproducción. Para ello, se han inventado todo tipo de objetos, los cuales indican a estas mujeres cuando será el día más fértil y, en consecuencia, más apto para la reproducción.

Una vez, el hombre y la mujer han podido perpetuar la reproducción, será la mujer la encargada de tener a esta nueva vida en su interior, dentro de la cual, le ofrecerá protección, calor y alimentación; todas ellas necesarias para que el nuevo feto pueda seguir desarrollándose correctamente en su útero.

Sin embargo, hay embarazos que salen mal, dejando la reproducción a medias, ya que durante los tres primeros meses de embarazo es posible tener un desprendimiento del feto y, en consecuencia, la pérdida del bebé. Para evitar estos casos, los cuales son más importantes en mujeres con el segundo embarazo que en el primero, los médicos aconsejan descanso, no hacer esfuerzos y, si ven que hay probabilidad de desprendimiento, es posible que den una baja de descanso para los primeros tres meses y, intentar así evitar ese desprendimiento.

Durante todo el período de embarazo, la mujer estará controlada por médicos, los cuales le realizarán varias pruebas para saber que todo está correcto y la reproducción, el embarazo, está siendo desarrollado de una manera positiva. Cuando nazca el nuevo bebé es cuando se podrá decir que el periodo de reproducción se ha completado correctamente; de lo contrario, ya sea en los primeros o últimos meses, la pérdida del bebé dará como resultado una mala reproducción.

Aunque no son muchos los casos de pérdida de bebé pasados los tres primeros meses, si es bastante corriente que se de en mujeres con edades superiores a los 35 años, fumadoras o bien que estén embarazadas de gemelos. El embarazo de gemelos suele suponer un poco más de riesgo para la reproducción humana, aunque la medicina ha avanzado mucho y, actualmente, la mayoría de los casos acaban con éxito.

Por otro lado, si tenemos en cuenta al padre, éste también puede presentar problemas en su organismo que afecten a la reproducción. Los hombres pueden pensar que son completamente fértiles, pero como ya hemos mencionado antes, puede que sus espermatozoides sean de los llamados “vagos” o bien insuficientes en el líquido para poder llevar a cabo la fecundación.

En el caso de los hombres, el hecho de que tengan espermatozoides vagos no se sabrá hasta que las primeras dificultades para el embarazo aparezcan y se hagan las pruebas necesarias. Esta situación puede venir dada por el tabaquismo, el abuso de varias sustancias, como el alcohol o las drogas, tener más de 40 años y otras de carácter más psicológico. Por otro lado, el hecho de que el número de espermatozoides sea menor que el habitual, puede ser dado por las mismas circunstancias.

Por todo ello, la tecnología ha creado sistemas y tratamientos mediante los cuales, la pareja que sufre algunas de estas circunstancias, puede seguir y, a la larga, quedarse embarazada y dar lugar a esta reproducción.

Cada año, estas técnicas siguen aumentando en número y, la gran mayoría, dan como resultado, reproducciones efectivas y viables, aunque suelen necesitarse varios intentos para poder tener un embarazo. De estos tratamientos es de dónde se crean la gran mayoría de los mellizos y trillizos que nacen anualmente. En cualquier caso, una recomendación de cualquier doctor especializado es que antes de probar alguna de estas técnicas, los padres intenten varias alternativas naturales, ya que la reproducción natural es siempre la más recomendada.

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